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14 April 2011 @ 02:30 pm
About relationships.  
Fuuu~

Las cosas en el mundo de hoy giran con una velocidad tan impresionante que deja poco tiempo para respirar. Hoy me puedo dar el espacio de escribir, por fin en mucho tiempo. Sé que lo prometí hace unas semanas y pues, más vale tarde que temprano, digo yo.

El tema que propuse la vez pasada fue sobre las relaciones:

¿Qué es lo que causa tantos problemas a relación perfectamente saludable?

En realidad no pretendo elaborar una tesina al respecto, sólo volcar mis pensamientos al respecto de las experiencias que me ha tocado vivir.

Es bien conocido en el mundo de la psicología tanto personal como organizacional que entre más tiempo lleva existiendo un lazo entre dos personas, ya no se diga entre varios individuos en forma de sociedad, grupo, empresa o lo que se diga, más "contaminada" se tornará ésta. ¿Contaminada de qué? A mi manera de ver hay tres factores que dañan una relación al grado de pudrirla por dentro:

1. Falta de comunicación

Este tipo de cosas...comienzan desde la babosada más minúscula que uno puede imaginar. Desde decidir no decirle a otra persona que hiciste ayer porque te da flojera o si hay una actitud de alguien que te medio desespera y prefieres no decirlo porque no crees necesario crear un alboroto al respecto.

La mayoría de la gente dice que prefiere saber la verdad pero la verdad es que no pueden soportarla. No conozco una sola persona en el mundo que tome las cosas sinceras por parte de la gente que no implican un impulso egocéntrico, sino que al contrario, un ataque a tu estatus quo, a tu forma de ser, filosóficamente y continúe con su camino. No.

Ser una persona sincera tiene su precio, así que la gente prefiere ahorrarse los aranceles y ser hipócrita. No los culpo, pero tampoco me gusta que me culpen a mí por ser sincera. El segundo en el que cambias lo que ibas a decir porque tus escuchas se lo tomarán "a mal" o no podrán con lo que tenías que decir...crea brechas. Inevitable, tal vez, porque lo importante aquí es que hay un límite entre ser hipócrita y ser tolerante.

Si a uno no le parece "X" cosa, entonces lo dice. Si decide no decirlo por la razón que sea, es SU problema. No puede quejarse entonces porque él decidió tolerar a "X". Condenado a lidiar con la decisión que uno toma, uno ve como culpar a todas las demás circunstancias de su desgracia o inconformidad, pero nunca se atreverá a confrontar a "X".

Entonces, todas esas líneas de comunicación que no alcanzaron a su receptor, se van a una especie de lóbulo cerebral en el inconsciente digo yo, en una de las "esquinas del cerebro" por decirlo así. Los rumores, los resentimientos, los malentendidos se crean por esta acumulación de mensajes no enviados o no recibidos propiamente. Pero, una vez más, si uno fue el que decidió no mandarlos, no puede culpar al otro por algo que no sabe. Cada persona es un universo, el pensar que los otros sostienen la misma cadena de pensamiento y percepciones que uno es un error que fácilmente se comete. Uno no puede entender de la misma manera un hecho o una situación porque cada quien la percibe basado en las experiencias pasadas y las ideas que vienen desde el ámbito familiar y el personal. Ni siquiera hermanos, que han vivido "lo más parecido" desde pequeños ven de igual manera las cosas, porque siempre hay variantes. La única persona que puede ver las situaciones al 100% de la misma manera que uno las ve, es uno mismo.

Cuando uno entiende eso, comprende que la frase de "ponte en los zapatos de otro" tiene el sentido necesario para evitar un poco la contaminación de las relaciones. El tratar de comprender cómo piensan los demás respecto a una situación es un dolor de cabeza, ya no se diga varias personas en diferentes situaciones. Es trabajo de la persona al mando (el padre de familia, el líder, el director) de ver por todos y hacer las cosas "for the greater good" o para el mayor bien. Sin embargo, las personas con o sin cargo deberían realizar esta acción, esta "dinámica". Creo que el ponerse a pensar como otras personas, y no como uno mismo, nos quita una gotita de egoísmo de encima.


2. Falta de novedades


La gente subestima lo irritante que puede tornarse un humano cuando es obligado a quedarse en la misma situación por mucho tiempo, ya sea física, mental o emocionalmente. Entre las personas más estén encerradas en un cuarto, comenzarán a verle defectos a éste. Notarán la pared medio mal pintada, el pie del buró diferente, el polvo por encima del vestidor, los rastros de zapato que se quedaron en el piso de madera. Y de pronto decidirán que quieren algo diferente.

Las personas no son diferentes cuando estamos hablando de otro ser humano. El poder lidiar con los defectos de alguien es causado por un sentimiento de afecto y/o respeto. Tienes que respetar y/o querer a las personas que frecuentas para poder llevarte la fiesta en paz. Esto sigue aplicando a familias, grupos, amigos y empresas. Claro, volvemos a la claúsula pasada, si de plano algo te molesta más allá de lo tolerable, se habla. Sin embargo, es preferible tener novedades en la vida diaria, huír de la monotonía, para evitar el estancarse en ese tipo de situaciones que te hacen pensar.

Las personas sobre tí, junto y debajo de tí en cualquier cadena de jerarquía sufrirán de esas consecuencias si no son llenadas con cosas nuevas en las que ocupar su mente. Con lo mismo de siempre, uno cada vez tiene menos paciencia para lidiar con las mismas situaciones o los mismos defectos de las mismas personas. Por tanto el "defectómetro" cada vez se dispara a la menor provocación y la gente pierde el control. Para esto, la única solución es un cambio: alejarse, hablar con la persona de que modifique sus conductas o uno mismo dejar de perder la paciencia por esos defectos.

Las situaciones problemáticas generalmente desaparecen cuando hay algo nuevo en qué pensar o por lo qué preocuparse. Tal como un juguete brillante con el que distraes a un bebé llorando. Y claro, si la novedad en cuestión tiene ventajes para las personas, amigos o familia en cuestión, mejor.

3. Naturaleza humana

En lo personal, procuro siempre decir si algo no me parece, por más insensible que parezca en ese momento. Y obtengo grandes migrañas y dolores por estar pensando en todas las personas que conozco para buscar lo mejor para todos. Busco cambiar siempre, alejarme de la monotonía. Me alejo de las personas cuando algo de su forma de ser comienza a dejarme sin paciencia, y trato de darle dinamismo a las cosas que dirijo para evitar estancamientos o pérdida de visión con respecto a los objetivos que uno desea cumplir.

El problema es que a veces las personas lo toman como ataque, y reaccionan violentamente a una simple observación o decisión mía. Pero nunca he creído ni nunca creeré que callar es la solución, son las personas en general las que deben de aprender a tomar las cosas potencialmente buenas de las buenas y de las malas, todo es conocimiento. ¿Me he metido en problemas familiares o grupales por tal forma de pensar? Pueden apostar. Pero aún así callarse las cosas nunca es la solución, sino que hablarlas (civilizadamente, en la medida que se pueda), es lo importante.

Así es, nada de lo que hagan los hará evitar los problemas o la contaminación en las relaciones al 100% ,porque a fin de cuentas los humanos somos diferentes uno por uno y nunca recibirás una reacción 100% igual. Sin embargo, los dos puntos anteriores son patrones para evitar problemas en cierta medida. Nada es igual siempre, uno sólo puede ir a tientas tratando de no dar las cosas por sentado, no callándose las cosas y sin fingir sentimientos que uno no tiene. Eso es lo que he aprendido en mis 22 años de existencia. Y tal vez me ha traído algunos altercados, como no, pero al menos puedo voltear atrás sin arrepentirme de "no haber hecho" algo, y me ha traído la admiración y la confianza de muchas otras personas a las que aprecio.

Y bueno, después de haberme dado (por fin) el tiempo para existir, los dejo con la promesa de renovar la imagen del blog y linkearlo por fin con mis demás páginas~.

Off~!
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Mood: sicksick